Los dinosaurios con plumas han sido un debate casi tan largo como el descubrimiento de los dinosaurios. Mientras que muchos paleontólogos creían que los dinosaurios eran reptiles, había algunos que siempre insistieron en que se parecían menos a los lagartos y tortugas y más a las aves. Hoy echaremos un vistazo a la historia de los dinosaurios con plumas y conoceremos el consenso actual al respecto.

En 1859, Thomas Henry Huxley -un biólogo británico- sugirió que los dinosaurios eran en realidad los antepasados de las aves. Llegó a esta conclusión después de examinar de cerca un pequeño dinosaurio terapeuta llamado Compsognathus (conocido simplemente como Compi en las películas de Parque Jurásico). Se dio cuenta de que este dinosaurio tenía una estructura ósea parecida a la de las aves, muy similar a la de algunas proto o primeras aves. En concreto, el Archaeopteryx, un ave primitiva que se descubrió en la piedra caliza de Solnhofen, en Baviera. Esta ave primitiva se conoce a veces como Urvogel (nombre alemán que significa «primera ave»). En 1868, Huxley publicaría este vínculo sugerido entre los dinosaurios y las aves. Sin embargo, en su momento fue un poco controvertido y muchos científicos no estuvieron de acuerdo con su afirmación. El más destacado fue Sir Richard Owen, quien afirmó que el Archaeopteryx no era un vínculo entre los dinosaurios y las aves, sino que en realidad era una de las primeras aves.

Este debate continuaría hasta 1969, cuando un paleontólogo estadounidense llamado John Harold Ostrom examinó el Deinonychus antirrhopus, un dinosaurio que había descubierto en Montana cuatro años antes. Al examinar los huesos, quedó bastante claro que sus huesos estaban directamente relacionados con los de las aves. Entonces propuso que las aves son, en efecto, descendientes directos de los dinosaurios. Este vínculo se acentuaría cuando examinó otros tópodos y encontró hallazgos similares.

El trabajo de Ostrom demostró que los dinosaurios y las aves tenían muchas similitudes entre sí. Las aves y los dinosaurios tenían la misma clavícula y el mismo esternón, las mismas muñecas y los mismos omóplatos y los mismos huesos del cuello y del pubis. Estos hallazgos llevaron a muchos científicos a postular que si los dinosaurios y las aves compartían tantos rasgos esqueléticos, probablemente compartían otros rasgos. Como el hecho de tener plumas, por ejemplo.

Tras el descubrimiento de muchos dinosaurios con plumas en China en la década de 1990, esta teoría pasó a ser más aceptada. La mayoría de estos fósiles se descubrieron en un Lagerstätte (depósito sedimentario) en Liaoning, China. Los ejemplares estaban tan bien conservados porque la zona había sufrido una explosión volcánica hace unos 124 millones de años. Esto hizo que se formara un fino depósito de ceniza sobre los cuerpos de los dinosaurios y permitió que se conservaran todos los detalles. Esto se demostró además con el descubrimiento de plumas atrapadas en ámbar. Se descubrió en 2011 y los científicos dicen que contiene las plumas conservadas de dinosaurios de la era cretácea.

En 2014, un dinosaurio llamado Kulindadromeus zabaikalicus fue desenterrado en Siberia. Este herbívoro bípedo demuestra claramente que existe un vínculo entre los dinosaurios y las aves. Demuestra que las plumas primitivas no sólo estaban en dinosaurios como el Coelurosauria, sino que probablemente existían en todos los dinosaurios. Si esto es cierto, entonces se modifica completamente nuestra idea de cómo deberían ser los dinosaurios. En lugar de tener piel de reptil, sería más preciso mostrarlos con plumas. Tal y como postuló Thomas Henry Huxle hace casi 160 años.